Ubuntu

23 10 2012

Les comparto este discurso de Chris Anabi, en el que, entre otras cosas habla de la palabra “Ubuntu” que se usa en sudáfrica y cuyo significado es:

“el único camino que tengo para convertirme en humano, es que tu reflejes mi humanidad hacia mí”

Les dejo 2 links al video y la transcripción que hice del discurso en español, espero les guste y les ayude en su camino:

Chris Abani medita sobre la humanidad

Chris Abani: On humanity (TED TALKS)

Chris Abani habla sobre la humanidad (transcripción discurso):

Mi búsqueda es siempre por encontrar maneras de contar, compartir y documentar historias sobre personas, simplemente personas comunes. Historias que ofrecen transformación, que tienden hacia la trascendencia, pero que nunca son sentimentales, que nunca apartan la mirada de lo más oscuro en nosotros; porque, de verdad, creo que nunca somos más bellos que cuando somos más feos, porque ese es verdaderamente el momento en el que sabemos realmente de que estamos hechos.

Nací en Nigeria, con toda una generación (en los 80’s) de estudiantes que protestaban contra la dictadura militar que finalmente ha terminado. Así que no era solo yo, éramos toda una generación.

Pero lo que he llegado a aprehender, es que el mundo nunca se salva por grandes gestos mesiánicos, sino en la simple acumulación de suaves, tersos, casi invisibles actos de compasión, actos de compasión cotidianos. En Sudáfrica, existe una frase llamada “Ubuntu”, Ubuntu viene de una filosofía que dice “el único camino que tengo para convertirme en humano, es que tu reflejes mi humanidad hacia mí”. Pero, si eres como yo, mi humanidad es más como una ventana, en realidad no la veo, no le presto atención, hasta que haya un, tu sabes, algo como un insecto muerto en la ventana; entonces, de repente, la veo, y usualmente nunca es buena; usualmente es cuando estoy maldiciendo en el tráfico, a alguien que trata de manejar y tomar café, y enviar correos electrónicos, y tomar notas. Así que, lo que “ubuntu” realmente dice es que: “no hay manera es que podamos ser humanos, sin otras personas”; es realmente muy simple, pero, por otro lado, realmente muy complicado.

Así que pensé que debería empezar con algunas historias, debería contarles algunas historias de personas excepcionales, así que pienso comenzar con mi madre; ella también era de piel oscura. Mi madre era inglesa, mis padres se conocieron en Oxford en los 50’s, y mi madre se mudó a Nigeria y vivió allá; medía metro y medio, muy determinada y muy inglesa. Así de inglesa es mi madre (o lo era, ella acaba de morir), viajó hasta California, a Los Ángeles a visitarme, y fuimos a Malibú que le pareció muy decepcionante; y luego fuimos a un restaurant de pescado, y tuvimos a Chad – el surfista – sirviéndonos, y vino y mi madre dijo: “¿Tiene algún plato del día joven?”, y Chad dijo: “Seguro, o sea, tenemos, tenemos esto, tipo salmón, que viene enrollado en esta, tipo costra de wasabi, es totalmente genial”, y mi madre se dio vuelta y me dijo: “¡¿Qué idioma esta hablando?!”, y le dije “Inglés, mamá”; y sacudió la cabeza y me dijo: “Oh, estos americanos, les dimos un idioma, ¿porqué no lo usan?”.

Así que esta mujer, que se convirtió de la Iglesia Anglicana al Catolicismo cuando se casó con mi padre (y no hay nadie más rabioso que un católico converso), decidió enseñar en las áreas rurales de Nigeria, particularmente entre mujeres Igbo, el método de ovulación de Billing, que era el único control natal aprobado por la Iglesia Católica, pero su idioma Igbo no era muy bueno, así que me llevó para que tradujera, yo tenía 7 años; así que acá están estas mujeres, que nunca discuten su periodo menstrual con sus maridos, y acá estoy yo diciéndoles, “Bueno, ¿cada cuando tiene su periodo?” y “¿nota alguna descarga?” Y “¿Qué tan inflamada está su vulva?” Haha. Mi madre, nunca se hubiera considerado a sí misma una feminista, pero solía decir: “Cualquier cosa que un hombre pueda hacer, yo lo puedo arreglar” haha, y cuando mi padre se quejó de esa situación, en la que llevaba a un niño de 7 años a enseñar este control natal, ustedes saben, él solía decir: “Oh, le estás enseñando a ser una mujer” y mi madre decía: “Alguien tiene que hacerlo” haha

Así que esta mujer, durante la guerra de Biafra, fuimos atrapados en la guerra. Era mi madre con 5 niños pequeños, y le toma un año, campo de refugiados tras campo de refugiados, llegar hasta la pista aérea desde donde podemos salir del país; y en cada campo de refugiados, tiene que encarar soldados que quieren llevarse a mi hermano mayor Mark, de nueve años, y convertirlo en un niño soldado, ¿pueden imaginarse a esta mujer de metro y medio, enfrentarse a hombres armados que quieren matarnos?. Durante el curso de ese año, mi madre nunca lloró, ni una sola vez, pero en el aeropuerto a punto de volar a Inglaterra, una mujer vio a mi madre usando un vestido que había sido lavado tantas veces que ya era básicamente transparente, con 5 niños que se veían realmente hambrientos, así que se acerco y preguntó que nos había pasado y mi madre le platico; y esta mujer vació su maleta y le dio toda su ropa a mi madre, y a nosotros, y los juguetes de sus hijos (a quienes esto no les gustó mucho), y esa fue la única vez que lloró…Y recuerdo años después, yo estaba escribiendo sobre mi madre, y le pregunté “¿Por qué lloraste esa vez?, y me dijo: “Sabes, puedes endurecer tu corazón ante cualquier problema o adversidad, cualquier horror; pero el simple acto de bondad o amabilidad de un completo extraño, te conmueve”.

Las mujeres viejas en la aldea de mi padre, después de esta guerra, memorizaron los nombres de cada muerto, y cantaban canciones hechas con estos nombres, canciones tan melancólicas que te quemaban; y las cantaban solo cuando plantaban arroz, como si estuvieran sembrando los corazones de los muertos en el arroz. Pero cuando el momento de la cosecha llegaba, cantaban canciones alegres hechas con los nombres de cada niño, que había nacido en ese año. Y luego, en la siguiente estación de siembra, cuando cantaban sus lamentos, retiraban tantos nombres de los muertos, como personas hubieran nacido. Y de esta manera, estas mujeres producían una gran transformación, una hermosa transformación.

¿Sabían ustedes que antes del genocidio en Ruanda, la palabra para “violación”, era la misma que para “matrimonio”?…pero hoy, las mujeres están reconstruyendo Ruanda. ¿Sabían ustedes que tras el apartheid, cuando el nuevo gobierno entró en las cámaras del parlamento, no había baños para mujeres en el edificio?…lo cual parecía sugerir, que el apartheid fue totalmente un negocio de hombres. Todo esto para decir que a pesar del horror, a pesar de la muerte, nunca se cuenta realmente a las mujeres, su humanidad nunca parece importarles mucho.

Cuando yo estaba creciendo en Nigeria, y no debería estar diciendo Nigeria porque es muy general, sino en Urhobo, la parte Igbo del país de donde vengo, siempre había ritos de paso para los jóvenes hombres; se nos enseñaba como ser hombres, en la manera en que no somos mujeres, eso es ser hombre esencialmente. Y muchos rituales involucraban matar, matar animales pequeños,  y se iba progresando, así que cuando cumplí 13 años…y, quiero decir, tenía sentido, era una comunidad agraria, alguien tenía que matar a los animales, no había supermercados donde uno pudiera ir por un filete de canguro…así que cuando cumplí 13 años llegó mi turno de matar una cabra; y yo era este niño extraño, sensible, que realmente no podía hacerlo, pero tuve que hacerlo, y se suponía que debía hacerlo solo, pero un amigo mío llamado Emanuel, que era bastante mayor que yo, que había sido un niño soldado en la guerra de Biafra, decidió venir conmigo; lo cual me hizo sentir bien, porque el había visto muchas cosas, ahora cuando yo estaba creciendo, el me contaba historias sobre como solía clavarle la bayoneta a la gente, y que sus intestinos se les salían, pero seguían corriendo. Así que este tipo me acompaña, y yo no se si ustedes alguna vez han oído a una cabra, o visto una, suenan como seres humanos, por eso decimos que las tragedias son “canción de una cabra”, mi amigo Brad Kessler dice que “no nos convertimos en humanos hasta que comenzamos a criar cabras”. De cualquier manera, los ojos de una cabra son como los de un niño, así que cuando traté de matar a esa cabra no pude, y Emanuel se agachó, puso su mano en la boca de la cabra y cubrió sus ojos para que yo no pudiera verlos, mientras yo mataba a la cabra; no parecía ser gran cosa, para este tipo que había visto tanto, y para quien matar una cabra debía parecer una experiencia tan cotidiana, y aún así halló en sí mismo el impulso de tratar de protegerme…yo era débil, lloré por muy largo rato, y luego, él no dijo ni una palabra, solo se sentó ahí viéndome llorar durante 1 hora, y luego me dijo: “siempre va a ser difícil, pero si lloras así cada vez, vas a morir de tristeza, solo ten presente, que a veces basta saber que es difícil”

Claro que hablar de cabras me hace pensar en ovejas, y no de buenas maneras haha. Así que yo nací 2 días después de la navidad, al ir creciendo, ustedes saben, tenía pastel y todo, pero nunca recibía regalos, porque nací 2 días después de navidad; así que yo tenía como 9 años, y mi tío acababa de volver de Alemania, y un cura Católico estaba de visita, mi madre lo estaba entreteniendo con té, y de repente mi tío dice: “¿Dónde están los regalos de Chris?”, y mi madre dijo: “¡No hables de eso frente a los invitados!”, pero estaba desesperado por mostrar que acababa de volver, así que me llamó arriba y me dijo, “Me a mi cuarto y toma cualquier cosa que quieras de mi maleta, es tu regalo de cumpleaños”, estoy seguro que pensó que yo tomaría un libro o una camisa, pero yo encontré una oveja inflable haha, así que la inflé y corrí a la sala, con mi dedo donde no debía, agitando esta oveja de lado a lado, y mi madre se veía comop si se fuera a morir del shock haha, y el padre Mcgetrick completamente tranquilo solo revolvía su té y miraba a mi mamá y dijo “Está bien Daphne, yo soy Escocés” haha.

Mis últimos días en prisión, los últimos 18 meses, mi compañero de celda, por el último año, tenía 14 años, su nombre era John James, y en esos días, si algún miembro de la familia cometía un crimen, los militares te detenían como rehén hasta que tu familia se entregara; así que, aquí estaba este chico de 14 años, esperando pena de muerte; y no todos en el corredor de la muerte eran prisioneros políticos, había alguna gente realmente mala; y el había contrabandeado 2 libros de historietas “El Hombre Araña” y “Los Hombres X”, estaba obsesionado, y cuando se cansó de leerlos, empezó a enseñarle a leer a los hombres del corredor de la muerte con estas historietas; y así , recuerdo que noche tras noche, podías oír a estos hombres, a estos criminales endurecidos, apiñados en torno a John James, recitando: “¡Toma esto Arañita!” haha…Es increíble. Yo estaba realmente preocupado, él no sabía lo que significaba el corredor de la muerte, yo había estado ahí 2 veces y estaba terriblemente asustado de morir y él siempre se reía y decía: “Vamos hombre, lograremos salir”, y yo decía “¿Cómo lo sabes?”, y el decía “Oh, me lo dijo un pajarito”…y lo mataron, lo esposaron a una silla, y clavaron su pene a una mesa con una puntilla de 6 pulgadas…y lo dejaron que sangrara hasta morir. Así termine en solitario, porque dejé saber mis sentimientos.

Todo alrededor nuestro, en todas partes hay gente así.

Los Igbo solían decir que habían creado a sus propios dioses, solían reunirse con la comunidad y expresaban un deseo, y luego su deseo era llevado ante un sacerdote, que encontraba un objeto ritual y los sacrificios apropiados serían realizados y el santuario sería construido para el dios; pero si el dios se rebelaba y comenzaba a pedir un sacrificio humano, los Igbos destruirían al dios, tumbaban el santuario y dejaban de pronunciar el nombre del dios. Así fue como llegaron a reclamar su humanidad. Cada día, todos los que estamos aquí, estamos creando dioses que se han vuelto desenfrenados, y es tiempo de que comencemos a tumbarlos y a olvidar sus nombres.

Esto no requiere gran cosa, todo lo que requiere es que reconozcamos, entre nosotros cada día, los pocos de nosotros que podemos ver que estamos rodeados de personas como las que les he contado. Hay algunos de ustedes en esta sala, gente increíble, que nos ofrecen a todos el espejo a nuestra propia humanidad.

Quiero terminar con un poema de una poeta americana llamada Lucille Clifton, el poema se llama “Libación”, y es para mi amigo Vusi, que está entre la audiencia, “Libación” Carolina del Norte 1999:

“Le ofrezco a esta tierra, esta ginebra, imagino a un viejo llorando aquí, fuera de la vista del supervisor. Empuja su lengua a través del hueco, donde estaría su diente si él estuviera completo. Duele en ese espacio donde estaría el diente, donde estaría su tierra, su casa, su esposa, su hijo, su hermosa hija. Limpia la pena de su rostro, y pone su dedo sucio en su sedienta lengua, y prueba la sal. Llamo un nombre que podría ser el suyo, esto es para ti viejo, esta ginebra, esta tierra salada.”


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