“…y dicen los viejos que se convirtió en la estrella que sale al alba.”

17 02 2010

Como podran darse cuenta después de leer las siguientes lineas, Quetzalcoatl NO fue un bikingo, ni una persona caucásica, ni ningun “extranjero que llego a estas tierras” como muchas fuentes dicen, en realidad el ultimo Quetzalcoatl, nació en el territorio que ahora denominamos México en el año 947 DC, es decir originario del Anahuac (como antes se denominaba a este territorio). Solamente que siempre en la cultura occidental a los mesias y salvadores se les quiere imponer una apariencia de hombre blanco estilo europeo…sino fíjense en las representaciones que hacen de Jesucristo y siempre (o casi siempre) lo representan como un hombre blanco, a pesar de que lo mas seguro es que fuera de piel morena dado el territorio en el que nació…en fin, lo de menos es el color de la piel.. pero si quería aclarar este punto.

Ahora si, aquí les presento algunas citas del libro “El evangelio de la Serpiente Emplumada” para aclarar el punto anterior:

“Ketsalkoatl fue una entidad cósmica reverenciada en toda la América indígena. Se lepintaba como una serpiente con plumas, ya que el reptil simbolizaba el cuerpo físico con sus apegos y pasiones, mientras que las plumas eran un símbolo de la iluminación interior. Por lo tanto, su nombre contenía una enseñanza, una propuesta de integración de nuestra dualidad esencial. Pero Ketsalkoatl fue también una persona de carne y hueso. Sus sucesivos advenimientos, ocurridos cada aproximadamente 1040 años2, provocaron el auge de grandes culturas, desde los olmecas hasta los aztecas.”

“Según la tradición, el último avatar tolteca nació en Amatlan de Ketsalkoatl, un pequeño pueblo del actual Estado de Morelos, el 10 de Mayo del 947 después de Cristo, y recibió el nombre calendárico de Se Akatl Topiltsin, nuestro señor uno caña.”

Algunas enseñanzas de Quetzalcoatl, tomadas del mismo libro:

LAS ENSEÑANZAS

HE aquí las palabras con que instruyó Se Akatl a los cholultecas. Les dijo: Dios es Uno. Ketsalkoatl es su nombre. Nada exige. Sólo serpientes(cuerpo), mariposas(alma), eso le ofreceréis.

2 Nuestros padres y abuelos nos exhortaron diciendo que él nos creó, él, cuyas criaturas somos, Nuestro Señor Ketsalkoatl. También creó los cielos, el Sol y la divina tierra.

3 Así fue, en verdad: por su merecimiento y su sacrificio él inventó a los hombres y nos hizo seres humanos. De ese modo llegó a ser la Serpiente Emplumada, el Doble Precioso, Señor y Señora de toda dualidad. Así transmitió su aliento y su palabra.

4 Y les dijo: Trece son los cielos, múltiples los peldaños. Allí vive el Dios verdadero, esencia del Cielo, Señor y Señora de la dualidad. De allí recibimos la vida nosotros, los merecidos. De allá cae nuestro destino cuando se escurre un niñito hacia la tierra.

5 Porque él lo dijo, porque lo ordenó en su interior, por eso existimos. No lo olvidéis ni de día ni de noche; invocadle en suspiro, en aflicción.

6 Y les decía: El tolteca es sabio, es una lumbre, una antorcha, una gruesa antorcha que no ahuma. Hace sabios los rostros ajenos, les hace tomar un corazón(Rostro y corazón eran imágenes de la personalidad y el carácter). No pasa por encima de las cosas: se detiene, reflexiona, observa.

7 El verdadero discípulo es abundante, múltiple, inquieto, hábil, capaz; a sí mismo se adiestra, dialogando con su corazón, encuentra respuestas dentro de sí. Un tolteca todo lo saca de su corazón(Se refiere al ejercicio de Teomania o meditación); por eso obra con deleite, hace las cosas con calma, con tiento, como un artista, compone lo defectuoso y hace convenir lo disperso, por él las cosas ajustan.

8 Por el contrario, el falso tolteca obra al azar, es una burla a la gente, opaca las cosas, les pasa por encima y las hace sin cuidado; en lugar de crear, imita, defrauda a los demás y es un ladrón.

9 De este modo os convertiréis en toltecas: si adquirís hábito y costumbre de consultarlo todo con vuestro propio corazón. Haceos toltecas: hombres de experiencia propia.

10 Conoced experimentalmente las estrellas, sus nombres e influjos. Sabed cómo marcha el cielo. Conoced también la duración del año y de sus signos.

11 Conoced los símbolos, las palabras. Cantad bien, hablad bien, conversad bien, responded bien, orad bien. La palabra no es algo que se compre.

12 Conoced la condición honorable, lo que es bueno: no cometáis adulterios, no os embriaguéis inmoderadamente, no os sometáis al juego ni al azar, no mencionéis vuestro linaje ni vuestra condición viril, no seáis indiscretos ni cobardes, ni procuréis los primeros lugares.

13 Evitad los extremos y manteneos en el medio, porque sólo en el medio existe la condición social, la condición honorable. Así os convertiréis en toltecas.

14 Y les dijo: El sabio es luz, es tea, es espejo horadado por ambos lados(una persona que recibe la enseñanza y la refleja). Suyas son la tinta negra y la roja, suyos los códices. Él mismo es escritura y sabiduría, camino y guía veraz para otros; conduce a las personas y las cosas, y es una autoridad en los asuntos humanos.

15 El verdadero sabio es cuidadoso, guarda la tradición, posee la doctrina y la transmite, sigue la verdad y es un maestro. Un maestro es quien no deja nunca de amonestar. Así hace sabios los rostros ajenos, nos hace a los demás tomar un rostro y desarrollarlo, abre nuestros oídos, nos ilumina. Es guía de guías y ofrece un camino. De él, uno depende.

16 Él pone un espejo ante nosotros, nos hace cuerdos y atentos, nos obliga a cobrar identidad. Se concentra en sus obras, regula su camino, dispone y ordena, aplica su luz sobre el mundo. Por eso conoce lo que hay sobre este mundo y la región de los muertos.

17 Gracias a él todos somos corregidos, enseñados. Por él, el niño humaniza su querer y recibe una estricta educación. Conforta el corazón de quienes le rodean, dando ayuda, remedio y curación.

18 El falso sabio, en cambio, es como un médico que ignora su oficio o un hombre sin cordura: dice que sabe acerca de Dios, que tiene la tradición y la guarda, pero es sólo vanidad. Dificulta las cosas, es jactancioso e inflado, es un torrente, un peñascal. Amante de la oscuridad y los rincones, es un ‘sabio’ misterioso, un ‘chamán’ con secretos, un ‘ensoñador’ que roba a su público, pues le despoja de algo.

19 Es un hechicero, pues tuerce los rostros ajenos y los extravía, haciendo que los demás pierdan su identidad. Es falso, pues encubre las cosas, tornándolas más difíciles de lo que son, metiéndolas en dificultades y destruyéndolas. Hace perecer a quienes le siguen a fuerza de misterios, acaba con todo.

20 Conoced ahora al médico. El médico verdadero es un sabio: da vida; prueba las hierbas, piedras, árboles y raíces. Ensaya sus remedios, examina, experimenta, alivia las enfermedades, da masajes, concierta los huesos, purga a la gente, hace que se sientan bien, les da brebajes, los sangra, corta, cose, hace reaccionar, cubre con ceniza.

21 El falso médico, en cambio, se burla de su prójimo, y en su burla, mata a la gente con medicinas, provoca indigestión y empeora las enfermedades; se esconde en sus secretos, pues es hechicero; posee semillas y hierbas maléficas; es un brujo, un adivino que, en lugar de experimentar, echa suertes; mata con sus remedios, empeora, ensemilla, enyerba.

22 Y he aquí al padre verdadero: es raíz y principio de linaje de hombres. Bueno es su corazón, recibe las cosas, es compasivo y se preocupa. De él es la precisión, el apoyo, con sus manos protege. Cría y educa a los niños, les amonesta y enseña a vivir, les pone delante un gran espejo agujereado por ambas caras, una gruesa antorcha que no ahuma.

23 Y he aquí al hombre maduro: un corazón firme como piedra, un rostro sabio. Es dueño de su rostro y de su corazón. Hábil y comprensivo, buen componedor de textos, es un tolteca de la tinta negra y roja, un entendido. Dios está en su corazón y diviniza con su corazón las cosas; dialoga con su propio corazón.

24 Y el verdadero artista: un conocedor de colores; los aplica, sabe de matices y armonías; dibuja pies, caras, les da sombra y relieve, logra efectos. Como tolteca, pinta los colores de todas las flores. (Se refiere tanto al artista plástico como al artista de la energía. Este verso describe un proceso de transmutación interna llamado en nawatl Atlachinolli, agua quemada).

25 Y les dijo: Bueno es que os mantengáis por vosotros mismos. Cread, trabajad, recoged leña, labrad la tierra, sembrad nopales. Con eso beberéis y vestiréis; pues honra, enaltece el trabajo duro.

26 Pero, ¡cuidaos de las obras mundanas! Porque mucho crece, muy rápido engorda lo que enferma, lo que atormenta, lo que fatiga, lo que causa espanto.

27 Correcto es si junto a ti es dicha la buena palabra, la que no causa daño. Si la transmites, no le excedas ni le quites: sólo lo justo dirás.

28 Pero, ¡cuídate de las palabras distraídas! Porque sólo pervierten, no son serenamente rectas; precipitan al hueco a quien las pronuncia, nos llevan a la trampa y al lazo, a la piedra y el palo.

29 Acercaos al sauce y al sabino, al que es modelo y ejemplo, pauta, dechado y señal, libro y pintura, al hombre honorable y de buena fama, a la condición social, a la luz, la antorcha y el espejo. A quienes por todas partes hacen lo excelente, dando brillo, dejando lo bueno, imponiendo un orden con prudencia, alegría y serenidad. A quienes son cofre y caja, sombra y buen abrigo, gruesa ceiba, sabino generoso que da brotes y se yergue poderoso, firme.

30 Acercaos a quienes no se quedaron dormidos ni se ocultaron en el sueño, a quienes no desgarraron su labios (con calumnias), a quienes en paz llevan sobre sus piernas, en sus brazos y espaldas, a aquel (pequeñín) que va jugando y se divierte con tierra y duerme en la redecilla.

31 Recordad al anciano, la anciana, el indigente, el desdichado, al que no se alegra, al que no es feliz, al que tiene pegado el intestino (de hambre), al que no encuentra su casa y vive en confusión, al que derrama sus lágrimas y muerde sus uñas (de desesperación), al que lleva las manos atadas a la espalda,

32 A quienes donde las fieras, en las cárceles de la miseria y la indigencia van penando, a quienes por los desiertos y los montes se fatigan tras el chile y la sal, las verduras y el agua, a quienes son engañados en las plazas y tienen los labios resecos.

33 En cambio, huid de estos sitios: el festín, el río y el camino. No os detengáis allí, porque allí está, allí habita el gran devorador, (que es) la mujer ajena, el esposo ajeno, la prosperidad, la falda, la camisa ajena.

34 No busques en exceso una buena apariencia, pues él te acepta así, discretamente. En cualquier sitio, en cualquier momento, tus adornos y tus joyas podrán arrojarte al torrente.

35 Que vean en ti, en cambio – pues el que instruye a otros fundamenta el modo de no dar vueltas en vano – al que enseña y se preocupa.

36 Y les dijo: Hay uno que vive en embriaguez y en sus manos se babea. Ha manchado su cuello, se apresta a difamar, se apropia de las cosas y da alaridos, pues la hierba y el vino les han atado.

37 Ese ya no sale por su salida ni vive su propia vida, ya no corre su carrera, no tiene rostro ni orejas, no canta, no dice, no se expresa; a la hora del grito, ya no grita. No tiene camino ni conoce el orden, pues no presta atención a la palabra buena, aquella que eleva, que expresa.

38 Sólo, sin reflexión vive, moviéndose de continuo, cayendo de repente. Desgarrado, revolcándose en su inmundicia, así vive. No se levanta en paz ni se acuesta en alegría. En ceguedad vive y no sale de ahí, ya no quiere crecer.

39 Como conejo se inquieta, como venado huye. Únicamente anhela escabullirse, tan sólo rechaza con el pie. Nada comprende ni retiene, no es civil. Se arroja contra sí mismo y se abandona a las dudas, da golpes, gruñe, lanza mordidas.

40 Ese violó la voluntad de Ketsalkoatl. Por eso ya no extiende su brazo cuando debe extenderlo, ni va al sitio a donde debía ir. Ya no entrará a donde debe entrar, ni morirá cuando deba morir.( Esta fuerte descripción de la embriaguez revela un aspecto de la sociedad mesoamericana, donde el uso de vino y las drogas estaba estrictamente regulado).

41 Se Akatl se sentaba en las escalinatas del templo de Cholula y venían a él personas de toda la tierra para consultarle sobre los modos de vida tolteca. Y él les enseñaba, diciendo:

42 Amaos los unos a los otros, ayudaos en la necesidad con la manta y el braguero, la joya, el salario y el alimento. Pues no es verdad, no es cierto si despreciáis a quienes os rodean.

43 Dad limosna a los hambrientos aunque tengáis que quitaros vuestra comida. Vestid al que va en harapos aunque vosotros mismos quedéis desnudos. Socorred al que os necesita, aún a costa de vuestra propia vida. Pues una es vuestra carne y una vuestra humanidad.

44 Poned junto a vosotros a quienes son las manos y los pies del pueblo; no con indiferencia los saludéis ni con negligencia soportéis recíprocamente vuestras cargas. Pues vosotros sois (guerreros) águilas, ocelotes, sois el sostén y el remedio.

45 Si alguno os sobrepasa, vaya delante. En la entrada, no seáis los primeros. Cuando sea el momento de hablar, que comiencen los demás. Y si Dios no os señala, no toméis la delantera.

46 Además, si os diesen aquello de que tenéis necesidad en último lugar, no os enojéis luego. Y si no os diesen nada, agradeced por ello. Así lo quiso el cielo: es merecimiento.

47 No con prisa anheléis vuestra comida; antes, sed moderados y austeros, y verificad que los demás coman primero. Entonces tomad agua y lavad sus manos y sus bocas. Que no por ser nobles perderéis vuestra nobleza, ni caerán los jades, las turquesas, de vuestras manos llenas.

48 En cualquier sitio podéis encontrar a quien trabaja, a quien se expresa, a quien está creando algo. No estorbéis entonces, no causéis problemas a causa de vuestra ignorancia.

49 En cualquier sitio podréis tropezaros con ellos: un anciano, una anciana, un enfermo, un niño. Por lo tanto, no tenéis excusa.

50 En cualquier sitio podéis inadvertidamente romper una cabeza, violentar a alguien, arrojar orina sobre otro, hacer que pierda la buena palabra con que habla, ignorar un consejo. Permaneced alertas.

51 Que tu corazón no sea tu madre, tu padre. Que la ceniza esparcida y la encrucijada no te den órdenes. Que tu deseo no devore tu pie(“no camines detrás de tus deseos materiales”). Que una falda no te mueva ardientemente, pues envilece, desgasta, ensucia al hombre.

52 No te envanezcas de tus propias fuerzas. Que tu entendimiento no sea tu apoyo, ni de tu convicción te jactes. No construyas tu casa sobre tus propias opiniones, pues eres tan sólo un pajarillo, una cuenta de jade, apenas una pluma.

53 En cofre ajeno no te metas. En el plato de otro no te reclines. No te invites por ti mismo al convite. Que tu suerte no dependa del azar. Es peligroso, es una trampa.

54 No obres sin reflexión ni te entregues sin tomar medidas. No comiences tu trabajo sin analizar, y sin considerarlo serenamente no te impongas. No aceptes lo que no mereces, ni reclames lo que no es tuyo, ni abuses de lo que no has creado.

55 No te hagas de rogar ni busques siempre que te ofrezcan. Y no dos veces seas advertido, pues corazón tienes dentro de ti (para entender).

56 A la hora de sembrar, no sólo vayas y siembres: prepárate bien, selecciona bien, planta bien, para que bien eches raíces. Cultiva bien tu sementera, tus campos, tus nopales. Constrúyete allí una casa buena, firme, con ayuda de todos, y déjala en herencia a aquellos a quienes educas.

57 Cuanto puedas produce, ambiciona las flores de Aquel que te dio la vida, de Aquel por Quien vivimos. Puedes vivir a Su lado en este día que en préstamo has venido a pedirle. Regresa junto a él, ten conciencia de tu dueño, pues se duele, se enfada cuando le olvidas y, puesto que sois uno, devuelve a tu corazón su pena y su olvido.

58 Mas aún: disfruta la riqueza de Aquel que te atormenta, Aquel que te hace puro. Su agua de intenso azul, su agua de jades, su vaso de turquesa ha depositado en ti, para lavar tu vida y merecerte.

59 Uno de los que se habían acercado a escuchar le pregunta: Maestro: ¿qué ritual he de hacer para agradar a los dioses?

60 Le responde: Pide con entera humildad, suplica con justicia: he ahí concentrado todo el ritual. Pues satisface, compensa el labio que se manifiesta en súplica.

61 Otro le dice: Maestro, ¿cómo se mueven los dioses en el cielo?

62 Le responde: ¿Es que ya lo sabes todo sobre la tierra? ¿No estás acaso tanteando con

los pies? ¿Te conduces a ti mismo? ¿No eres aún llevado, cargado? Mañana o pasado mañana, ¿quizás llegaremos a saber aquello que sólo él y únicamente él conoce?

63 Se había acercado a escuchar un rico mercader. Reconociéndolo, Se Akatl comentó: Con llanto y preocupación hay que recibir la herencia y la fortuna. Pero, cálido es el hogar del pobre, y están tranquilos su esposa y sus hijos.

64 El mercader replicó: Buena es tu palabra para con los pequeños. Pero, ¿qué puedes decirnos a nosotros, que sostenemos la carga del pueblo?

65 Le contestó: Sed honestos. Pagad vuestro tributo. No tengáis miedo del trabajo fuerte. Amad a quienes os mantienen. Rogadles, no vayáis sobre ellos. Tened para con ellos tan sólo gestos de reverencia y acatamiento. Más aún: ayudadles, sostened sus manos y sus pies, que ya es mucho el trabajo que os dan como servicio.

66 Otro le pregunta: ¿Qué debo hacer para seguirte?

67 Le responde: Concéntrate únicamente en Ometeotl. El nombre y la gloria de Aquel que todo lo puede es lo único que causa gozo. Él reparte su gloria allá, en lo alto, para todos, y cuando un hombre bueno la recibe, se vuelve cual un ave excelente; de su cola, de sus alas, brotan padres y madres, brotan aquellos que nos guían en cualquier parte del Universo en que existamos.

68 A los sacerdotes les dijo: ¿Habéis recibido su aliento, su palabra? Guardadlo en vuestro corazón como algo secreto. Que no os aturda ni embriague ni os cause orgullo. Ya comprenderéis cómo a nada, a nadie olvida Nuestro Señor.

69 Un joven de la nobleza le pregunta: ¿Debo renunciar a mi condición social?

70 Le respondió: ¿Naciste noble? Teme por ello; podría embriagarte o hacerte presuntuoso. ¿Has alcanzado la nobleza por tu merecimiento? He aquí lo que nos hace nobles: tomar la antorcha y el jabón, el chile y la cal, el azadón y la semilla. Esto, en verdad, es linaje y merecimiento.

71 Se dice que hay heredero al trono. He aquí como mostrara su condición: si accede en bajar la cabeza y se inclina con humildad, si mira al pobre con especial consideración, si le infunden respeto su mísero ceñidor, su manto raído, si encontrando en el camino una anciana, un anciano, le dice: “Padre mío, mi abuela: que la paz te encamine, que no tropiece tu pie”.

72 Un joven cholulteca le preguntó: ¿A qué se deben el dolor y la miseria humana?

73 Respondió: De nuestra pobreza no te aflijas, no te enfermes por ello ni tus entrañas adelgacen, ni desfallezca tu corazón ante lo retorcido, ante lo que no es recto. ¿Es que sólo tibieza, bondad, ha de ser nuestra suerte?

74 Sé un guerrero. Arrójate ante el Ser del Cielo, Aquel que nos da vida. Con toda tu fuerza, con todo tu aliento, átate a lo alto, ve junto a él, arrójate a él. Y ocurrirá que él mismo llegará a ser raíz de tu existencia

75 Concéntrate en él donde estás, acércalo a tu rostro, a tu corazón. Busca y reconoce qué es lo que se pide de ti sobre la tierra. Como cuando buscamos algo a tientas, como cuando pintamos un libro, ve así: lento, pero sin detenerte.

76 Identifica en qué consisten el infortunio y la desdicha, la inhumanidad y la pérdida, y así no vivas. Sólo en tu propia paz, en tu prudencia, ve adelante, sin descanso ni dudas, para que de ese modo no entristezcas mi corazón. Con toda tu atención, serenamente, así vive.

77 Otro de sus presentes le alabó diciendo: Oh Señor, te has vuelto como un bastón, por eso vengo a descansar junto a ti. Eres árbol de sombra, remedio y bálsamo. En tus manos reverdeceré y echaré renuevo, pues me has limpiado, me has hecho puro. Únicamente ahora, que te adopto como mi madre y mi padre, encuentro reposo y sanación. He venido para aliviarme contigo, para curarme junto a ti.

78 Le responde: Ahora que Ketsalkoatl te ha mostrado su bondad, ahora que dentro de ti se agita, no lo desprecies. No juegues con un poco en tu interior para devolvérselo luego, hastiado, pensando: ¿en verdad he sido sanado? Ahora que te has acercado a la riqueza que de su presencia viene, ¿lo ofenderás de nuevo? ¿Volverás a ensuciar tu ser, tu alma?

79 Con todo, aún cayendo muchas veces, si de nuevo recuerdas a tu Dios y te limpiassinceramente frente a él, arrojando tu mancha en su presencia, una vez más él tendrá piedad de ti y te mirarán sus ojos. Ve, disfruta de tu tesoro, que viene del seno de Nuestro Señor.

80 Otro tenía dificultades para hablar con su propio corazón. Se Akatl lo sentó junto a sí y le dijo: Ven: entra en la bienaventuranza de Ometeotl. Baja tu cabeza, flexiona tus rodillas, adopta una postura atenta, acostumbra tus piernas. Resbala, deslízate hacia nuestro Señor. Y si algo te atormenta, si algo interfiere tu fluir, disípalo en su dicha y afirmarás tu vida.

81 Amigos, esto que os doy a comer es alimento puro, comprendedlo. Lo que es para comer aquí en la tierra, acercadlo a vuestro rostro. No os hagáis semejante a piedras, pues ya sabéis que si una piedra es dura, no sólo una vez se le golpea hasta que se quiebra.

82 Ved al venado cuando lo persiguen: va asustando, ignora a dónde va: al hueco, a la muerte. Y vosotros, ¿acaso sois venados para que no sepáis a dónde vais? Pues os ha sido mostrado el camino; por vuestra propia voluntad os traicionaríais si lo perdéis.

83 Ved: como el árbol florido ya no retoña ni echa brotes (pues sólo retoña y reverdece si resiste la helada, que de otro modo se marchita y seca), así vosotros, si no retoñáis y echáis ramas a la hora del verdor y del renuevo, por vuestra propia voluntad os habréis arrojado a la boca de las fieras.

84 Con estas palabras aprendieron los toltecas. Todo lo que les dijo Se Akatl que hicieran, eso hicieron, sin defraudarlo ni omitirle. Creyeron en él y se hicieron sabios, se hicieron ricos en amor y fueron felices. Muy cuidadosos fueron en las enseñanzas divinas. Sólo un Dios tuvieron, el Dios Único, a quien invocaban y suplicaban, y su nombre era Ketsalkoatl.


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